Comissions Obreres de les Illes Balears | 3 de març 2024.

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Un año con algunas luces y muchas sombras

    CCOO de les Illes Balears valora la situación socio-laboral y política del 2023 y presenta sus prioridades para el próximo año.

    22/12/2023.
    José Luis García, Secretario General de CCOO Illes Balears y Xisco Mellado, Seretario de Institucional y Comunicación.

    José Luis García, Secretario General de CCOO Illes Balears y Xisco Mellado, Seretario de Institucional y Comunicación.

    Para José Luis García, Secretario General de CCOO de les Illes Balears, este 2023 que vamos a dejar ha sido un año que puede ser definido como de “algunas luces y muchas sombras”.

    Por lo que se refiere a los aspectos políticos, las elecciones autonómicas, insulares y locales de mayo han supuesto un cambio radical en el panorama institucional, fruto de los resultados electorales que dieron mayorías institucionales al Partido Popular con el apoyo de la ultraderecha. 

    De nada sirvió la gestión de la pandemia, cuando, por primera vez, se movilizaron todos los recursos públicos necesarios para proteger la salud y las economías familiares. Quizás, el error fue precisamente fiar el resultado electoral a la gestión de la pandemia y no saber escuchar el ruido de fondo; porque parece evidente que en un escenario de policrisis – financiera, sanitaria e inflacionista- se ha generado un malestar que aprovechan los populismos de extrema derecha. Es a esta corriente de fondo a la que debemos prestar atención, este malestar creciente que no confía en las instituciones porque no le da soluciones a su precariedad, no solo laboral, sino también a la que podemos llamar precariedad “vital”.

    Ni siquiera el resultado de las elecciones generales donde se evitó que el tándem PP-VOX llegara a la Moncloa, siendo condición necesaria, no es suficiente para parar esta oleada de malestar generalizado. Este malestar alimenta a la extrema derecha y contamina a todo el espectro conservador, haciéndose difícil distinguir “quién es quién” cuando nos referimos al PP y a VOX; por poner un ejemplo, el bloqueo institucional a la renovación del Consejo General del Poder Judicial o el posicionamiento en el tema de la amnistía. No se prevé una legislatura fácil a nivel nacional con una derecha y ultraderecha “tirada al monte” con más ganas de insultar, para obtener rédito mediático, que hacer propuestas en beneficio de la ciudadanía.

    En un ámbito más local, el Govern de les Illes Balears se formó sin ningún conseller de VOX, pero lejos de ser un cordón democrático a la extrema derecha, es una forma de aparentar moderación. Lo que realmente ocurre es una entrega del PP al discurso de recortes de derechos sociales y culturales de VOX, cediendo, además, el acceso a las instituciones -en los consells insulars y ayuntamientos-. Es precisamente desde ahí donde se está viendo más claramente su política: no apuestan por el transporte público, eliminando la gratuidad; suprimen carriles VAO y amplían carriles, primando el transporte individual; renuncian al tranvía; no apuestan por la vivienda pública, renunciando a 800 viviendas sociales en Son Busquets, al tiempo que aprueban un decreto de vivienda para ceder suelo público, reconvertir locales o subir alturas, y no se menciona, para nada, la vivienda protegida públicamente. En definitiva, el mismo PP de siempre, solo que además renuncia a consensos tan importantes en nuestra comunidad como la ley de normalización lingüística y del diálogo social y cede ante la extrema derecha y sus fobias.

    Los presupuesto para 2024 no albergan, en líneas generales, grandes cambios, pero ya dibujan elementos a tener en cuenta. Por un lado, no se presupuestan infraestructuras que se debían financiar con fondos europeos; esto, que en principio parecía un problema de incapacidad de gestión, se está convirtiendo en una estrategia para dar carpetazo a proyectos ya anunciados en la legislatura anterior. Son decisiones que nos hacen perder una capacidad de inversión que será difícil que podamos sustituir con recursos propios; y por otro lado, el apoyo cómplice del gobierno del PP a los postulados más radicales en materia impositiva, segregación en las escuelas por motivo de la lengua y un furibundo ataque a sindicatos.

    En el plano económico español, este ha sido el año en el que se han confirmado que determinados mantras de la derecha económica eran bulos. Los datos económicos de nuestro país son buenos en términos de crecimiento de PIB, de reducción de inflación, de crecimiento de empleo y reducción de paro, todo ello muy a pesar de los agoreros que preveían una gran debacle económica por la reforma de pensiones, la reforma laboral o la subida del salario mínimo. En todas estas políticas ha tenido mucho que ver la acción del sindicato.

    Si la situación económica española es buena con respecto a Europa, Baleares está muy por encima de la media de nuestro país en incremento de PIB, en personas afiliadas a la seguridad social y en personas desempleadas. Fruto de la reforma laboral, 7 de cada 10 contrataciones son indefinidas.

    A pesar de esos buenos datos -a los que podríamos agregar la negociación colectiva con la firma de importantes convenios y bajo el paraguas del AENC- las personas trabajadoras siguen sin percibir la mejoría, ya que la cesta de la compra -especialmente en los productos básicos- y la vivienda están en precios imposibles. En CCOO lo sabemos bien porque estamos junto a las personas trabajadoras.

    Con todo lo dicho, CCOO de les Illes Balears, se marca como objetivos para el próximo año insistir en una agenda social potente, que atienda los problemas de la gente trabajadora y sus necesidades, en especial en el tema de la vivienda. Urge reforzar los servicios públicos, frente a los ataques de la derecha y la extrema derecha; reformar el estatuto de los trabajadores y adaptarlo a las nuevas demandas sociales: tiempo de trabajo, conciliación, prevención y evitar que el despido sea la primera opción de ajuste de las empresas para afrontar las crisis. 

    Igualmente, la acción sindical en las empresas seguirá guiada por el objetivo de mejorar los convenios colectivos, incidiendo en salarios. 

    Por último, y en relación con el tema de la semana, la supresión en los presupuestos de la Comunidad Autónoma de les Illes Balears de la subvención que se destinaba al asesoramiento en planes de igualdad, decir que este ataque de la ultraderecha va más allá de una asignación presupuestaria. Es la excusa para dar cabida a cambio ideológico y de valores que tiene como objetivo criminalizar cualquier organización o entidad que no se ajuste a lo que ellos quieren: volver a un régimen de partido y sindicato únicos. Esta ultraderecha no cree ni en el diálogo ni en la concertación social entre sindicatos, patronales i administración. Y lo más doloroso es que en nuestra comunidad, el Partido Popular en el gobierne sea cómplice de esta manera de actuar que pretende ante todo manchar nuestra impoluta reputación en la defensa de la clase trabajadora.

    En definitiva, dar seguridad y certidumbre para afrontar los cambios que ya están en marcha, como son la transición energética, la digital o la medioambiental. Las transiciones deben ser justas y la acción sindical será determinante para que así sea, con un trabajo constante de CCOO para mejorar las condiciones de vidas de la clase trabajadora.